Contra el polvo

El corazón y el amor de Él no tiene tiempo, entendido desde la visión humana, porque el reloj nunca se detiene en una hora para siempre, el sigue marchando con el mismo ritmo y el mismo sonido, y aunque lleguen días en los cuales no lo escuchemos por la prueba, tenemos la certeza que Él siempre está en el mismo lugar para darnos la victoria.

“Hare brotar ríos en los cerros desiertos y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en ciénagas, hare brotar arroyos en la tierra seca”. Isaías 41:18.

Solo es necesario escuchar su voz para tomarla como una certeza.

En una oportunidad tuve el honor de escuchar a un cantante, me encontraba en un restaurante, y mientras las melodías rodeaban aquel lugar pensé: “este hombre ha encontrado para que es bueno, descubrió una forma de agradar a Dios”.

Cuando explotamos nuestros dones al mismo tiempo nos comunicamos con Dios, este hombre ha descubierto su tesoro sin importar lo que los demás crean de él, canta para Dios. Esta ilustración es para expresar que en medio de la crisis muchos no valoraran tu llamado y pareciera que aquel canto y adoración solamente alberga un limite de cuatro paredes.

En ocasiones habrá personas que te dirán: “no sirves para nada”, “no tienes valor”, mientras esperas esa certeza de tu corazón, será duro pero valdrá la pena. Mientras el reloj sigue marchando… Si tú crees en ello será muy pesado tu camino, en cambio cuando creemos en lo que Dios hizo y va a hacer con mayor facilidad le proyectaremos al mundo lo especial que es caminar con Jesús.

En la vida llegaran momentos que nos tumbaran y nos presionaran contra el polvo, y sentiremos la fuerza que tiene la desfallecida ilusión de no hacer nada al respecto, aquellos momentos de impotencia. Sin embargo, no es el final de tu historia.

En ocasiones Jesús hablo en parábolas ilustrando hechos de la vida cotidiana para que se entendiese mejor los principios espirituales. Por lo que, tengo un ejemplo para ti:

El mar nunca pierde la ilusión que el sol siempre le mostrara un amanecer y un atardecer majestuoso, no perderá el afán de combatir la adversidad y el viento, porque sabe que el sol nunca se da por vencido, los dos tienen la certeza que después de haber luchado con la dificultad se encontraran y apreciaran lo que han crecido, y que, a pesar de todo, siempre hubo alguien quien observo esa lucha. De igual manera, sin importar la circunstancia Dios es bondadoso y bueno.

Este es un buen momento para creerle a Dios. ¡Pronto veras lo que Dios tiene para ti!

Fotografia: Creado por Jannoon028 – Freepik.com

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