¿Qué tiene Dios que ver con los terremotos?

«Luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia (Isaías 26:9). El arranca los montes con su furor, y no saben quién los trastornó; el remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas (Job 9:5-6). Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten, la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en el habitan (…) Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas (Nahúm 1:5-6). Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad (…) Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar (…) en el día del ardor de su ira. (Isaías 13:11,13). La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él. Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor (…) Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz (…) Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz (Salmo 18). He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores (…) y temblarán los cimientos de la tierra. Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado (Isaías 24:1,18,20). (…) ¿Diréis que no hay Dios en los terremotos? John Wesley dijo: De todos los juicios que el justo Dios inflige sobre los pecadores aquí, el más temible y destructivo es un terremoto.

El terremoto de San Francisco fue, sin duda, la voz de Dios para el pueblo de la costa del Pacífico. Fue usado poderosamente para producir convicción, para el período de gracia post-avivamiento. En los primeros días de Azusa, tanto el cielo como el infierno parecían haber llegado a la ciudad. Los hombres estaban a punto de quebrantarse. La convicción pesaba sobre la gente. Saltaban de ira en las calles del lugar, se apoderaban de ellos una muy fuerte convicción de pecado». Frank Bartleman, Azusa Street, página 94-95.

Mientras leía las líneas del escrito empecé a sentir una profunda convicción en mi corazón sobre el acontecimiento de ayer, el cual fue un movimiento sísmico que por poco se convierte en un terremoto. Pensé: “Esto lo tiene que saber las personas de mi nación, El Salvador”. No es un detalle menor. Pese a la crueldad que se vive en las calles de mi país y como gobierna la maldad. Dios de alguna manera está hablándole a las personas, que tengan un arrepentimiento genuino. Dios ha prometido un avivamiento para esta nación y pienso sin duda que son los avisos de ello. Los cristianos y los no cristianos deben replantear sus convicciones  a través de las escrituras. Si lo piensas de esta manera, al final de cuentas lo único seguro para el hombre es la salvación en Jesús. Ahora bien, te pregunto: ¿Qué tiene Dios que ver con los terremotos?

Fotografia: Creado por Flatart – Freepik.com

Comentarios desde facebook

Artículos recomendados

Intentar ser otra persona  puede meterte en problemas, así como comentaba en la nota pasada. Por lo que, quisiera retomar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *