El defensa y mariscal que vieron al jugador de fútbol americano

Todos en sus posiciones…

Cuando estaba haciendo esta nota, siendo sincero, no sabía como llamar al tipo que se pone atrás de la defensa, el jugador que recibe el balón en el saque y comienza la jugada, había escuchado de un tal mariscal y sin mentirte no tenia idea a quién se referían. Si, es que mi conocimiento de este deporte es poco. Entonces, a este jugador pensé llamarle camarón, langostino ó cangrejo; pero me informe bien y me entere que él es el famoso mariscal. Por favor, no me borres del mapa, pido disculpas a los amantes del fútbol americano.

He visto un par de juegos y al menos me puedo lo básico.Lo único que tengo bien claro, son los defensores y el mariscal. Por supuesto, también cuando hacen un gol. En fin, no te haré esperar más, ¡aquí vamos con el pase!

Tomando el balón…

Al igual que en el partido, hay personas en la vida que son expertos en defender, su enfoque se encuentra en los otros, todo el tiempo piensan cómo detener a los demás, aguardando una oportunidad para dar su opinión venenosa. Siempre me causa diversión ver a esas personas porque no tienen la mínima idea que están dándole fama gratis al acusado.

Analizando cómo tirar el balón…

Mientras ellos tienen esa actitud, el mariscal se encuentra analizando cómo tirar el balón, está concentrado armando la jugada perfecta, ejerciendo de la mejor manera su  trabajo, desarrollando la estrategia, caminando, emprendiendo, impulsando, viendo más alto, alcanzando y cuando menos se lo espera ya ha sido parte de un gol.

Las jugadas del fútbol americano…

Es que las jugadas del fútbol americano nunca son para espectadores sino para los protagonistas, aquellos que deslumbran con su talento y que detienen el suspiro del público.

Jamás te conformes con poco, siempre vuela sobre las opiniones negativas porque naciste para hacer la mejor jugada de tu vida: cumplir el propósito por el cual Dios te creo.

El defensa y mariscal que vieron al jugador de fútbol americano.

En una ocasión dos señores se encontraban en un partido de fútbol americano, nivel profesional, estaban viendo al hijo de uno de ellos. Mientras transcurría el partido, en una jugada bien apretada, él se equivoco y cayo al suelo. En ese instante, dice uno de los señores: — ¡Woow! tu hijo cometió un gran error—dirigiéndose al otro hombre—.

—En ningún momento me enfoque en eso— dijo el padre. Mis ojos siempre vieron cuando el esquivó, cuando el salto, el momento que dio la milla extra, vi cuando se levanto, no cuando se quedo tirado en el suelo, el gesto de victoria que hizo, aquella jugada que elaboró y fue gol. El es el mejor y nunca dejará de serlo para mi.

En esta situación incomoda estos dos personajes se convirtieron en lo que mencione párrafos antes. El papa del muchacho hizo el papel de mariscal y el amigo que estaba con él era un defensa.

Hay miles de personas que caminan con un traje de fútbol americano, unos se adjudican el derecho de defensores, criticando y acusando a otros; pero existen otros que modelan la posición de mariscal; esforzándose, siendo valientes, luchando con ímpetu por lo que quieren.

 Las mejores jugadas te esperan.

El público quiere ver tu iniciativa, tu singularidad, tu visión. No puedes perder el tiempo observando lo que hacen los demás o cuánto crecen, porque tú no naciste para eso. Levántate cada día enfocado en lo que Dios ha dicho que llegarás a ser y si te preocupa el futuro te recuerdo: el mejor partido de tu vida aún no lo has visto.

Fotografia: por pixabay- freepick.com

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