El hombre que conocía el infinito

Srinivasa Ramanujan, un matemático indio que hizo importantes contribuciones al mundo de las matemáticas como la teoría de los números, las series y las fracciones continuas. Con su arduo trabajo, Srinivasa consiguió entrar en la Universidad de Cambridge durante la Primera Guerra Mundial, donde continuó trabajando en sus teorías con la ayuda del profesor británico G. H. Hardy, a pesar de todos los impedimentos que su origen indio suponían para los estándares sociales de aquella época.

«Estudió en dos colegios universitarios, pero su gran dedicación a las matemáticas le hizo no prestar demasiada atención a las otras asignaturas. En 1909 contrajo matrimonio y decidió dejar por algún tiempo su afición para buscar un trabajo. Un rico mecenas, aconsejado por varios matemáticos indios y convencido por la calidad de los trabajos que Srinivasa le mostró, decidió asignarle una cantidad mensual. En aquella época, Ramanujan ya había comenzado, hacía tiempo, a escribir sus famosos «cuadernos de notas», en los que recogía todos sus estudios con una notación muy personal.

Tres años más tarde, decidió buscar un trabajo de los considerados «normales» y obtuvo un puesto en las oficinas de la Junta del Puerto de Madrás. Allí conoció a Sir Francis Spring y a V. Ramaswami Aiyar, este último, fundador de la Sociedad Matemática India, que le animaron para que comunicara sus estudios a algunos ilustres matemáticos británicos. Ramanujan escribe a varios, pero sólo uno de ellos le respondió. G.H. Hardy, después de analizar con un colega amigo llamado E. Littlewood la correspondencia de Ramanujan, llegó a la conclusión de que tenía delante la obra de un genio, y decidió invitarle a su casa en Cambridge. En marzo de 1914 se inició el viaje de Srinivasa hacia Inglaterra.

Durante los años siguientes Hardy, considerado en la actualidad como uno de los más ilustres matemáticos de su época, y Ramanujan trabajan juntos en el Trinity College. De esta asociación surgió, entre otros trabajos, una serie de publicaciones sobre las propiedades de las funciones aritméticas. En 1917 Ramanujan fue el primer indio al que se le concedió el honor de ser miembro numerario de la Royal Society de Londres y del Trinity College. Pero su salud era mala y empeoraba con el tiempo. Aunque fue internado en varios hospitales, su producción científica no desciendió.» (Fuente: texto extraído de www.mcnbiografias.com).

Parte de las reflexiones de G. H. Hardy, a quien, en gran parte, se debe que la producción de una mente tan prodigiosa no quedara perdida en el anonimato del mundo:

«Probablemente, Ramanujan habría sido mejor matemático si lo hubieran descubierto y educado un poco en su juventud. Habría descubierto más cosas nuevas y, sin duda, de mayor importancia. por otra parte, habría sido menos parecido a Ramanujan y más semejante a un profesor europeo y así la pérdida hubiera sido tal vez mayor que la ganancia.»

«Lo más asombroso era su intuición en fórmulas algebraicas, transformaciones de series infinitas y demás. En este aspecto, ciertamente, no he encontrado nadie parecido y sólo puedo compararlo con Euler o Jacobi. Trabajaba por intuición a partir de ejemplos numéricos mucho más que la mayoría de los matemáticos modernos. Todas sus propiedades de congruencia de particiones, por ejemplo, fueron descubiertas de esta manera.»

«No tiene la simplicidad y la inevitabilidad de las más grandes obras. Podría ser más importante si fuera menos extraña. Pero tiene un don que no puede negársele: una profunda e insuperable originalidad.»

Dentro del sustrato de la trayectoria fílmica que presento en el espacio de arriba, la cual te motivo a ver y pese a las criticas que he leído sobre la película completa, no dejan de ser para mi gusto, prometedoras; es una película que te mostrara muchos aspectos positivos. Acá te dejo algunos:

«Quebrantaste su espíritu»

En una parte de la película un maestro le dijo a Hardy que había quebrantado el espíritu del joven Ramanujan porque prácticamente lo había obligado a dar pruebas de su trabajo. Es decir, comprobaciones de sus fórmulas. Y eso para mi fue impactante porque lo que hacia especial al muchacho era ese espíritu intuitivo y ese convencimiento profundo de que estaba en lo correcto con sus postulados matemáticos. Lo cual, me hace pensar que nunca debemos permitir que las personas corrompan lo que nos hace únicos, porque cuando perdemos la esencia de nuestro espíritu entonces nos volvimos mas civilizados, nos convertimos en aquellos que no quieren salir de la caja. Nuestro estandarte se vuelve la opinión de los demás y no salimos de la zona de confort.

El que rompe los esquemas…

En 1917 Ramanujan fue el primer indio al que se le concedió el honor de ser miembro numerario de la Royal Society de Londres y del Trinity College.

Aquellos que deciden transitar el pedregoso camino de ser los primeros en trazar una nueva brecha para que otros caminen y alcancen sus propios sueños, sufren una ardua dificultad como lo vemos en la película. Sin lugar a dudas quien va rompiendo el viento hacia la cima del éxito se enfrenta a grandes retos y sacrificios. Aquel que decide ser el primero automáticamente esta afirmando ser golpeado primeramente por la oposición. Así como se antepone la ley de la propulsión a la de la gravedad, cuando se efectúan los viajes espaciales.

Ramanujan me hace recordar a aquel hombre llamado Roger Bannister que años mas tarde de la muerte del matemático estaba rompiendo récord en su área. En su propósito. En 1954 Bannister (corredor británico) corrió la milla en menos de cuatro minutos y sobrevivió. En la pista de Iffley Road, de la Universidad de Cambridge, batiendo el récord mundial que ostentaba desde 1945 el sueco Gunder Haegg. El mito se había roto, pues, los científicos de su tiempo decían que era imposible lograr alcanzar ese peldaño. Cuando esa noticia le dio la vuelta al mundo algo inimaginable sucedió: antes de cuatro meses después de que el corredor Británico realizara esta asombrosa hazaña, seis personas mas ya habían corrida la milla en menos de cuatro minutos. !En una misma carrera tres corredores llegaron con registros por debajo de los cuatro minutos!

Como puedes ver en ocasiones solamente debes de abrazar con todas tus fuerzas lo que anhelas ser y alcanzar. ¡Te espera el infinito!

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