Sentimientos con suspiros

Una vez que viaje a la ciudad de Los Ángeles, California, me sucedió una experiencia que recuerdo como si fue ayer. Siempre que visito esa hermosa ciudad sucede algo que me marca. Ésta anécdota es una de ellas.

En el momento que pedía mi café en un Mcdonald apareció un señor que, mientras veía el menú decía: “¡ay! Como extraño mi tierra y daba un gran suspiro”. Al poco tiempo, después que me senté en la mesa vino hacia mí y dijo: “como te has crecido”.  Y sinceramente me quede como: “¿What?”.

Empezó a platicar conmigo y evidentemente conocía a mi papa, y me contó muchas cosas que realmente eran ciertas. Entonces, sabía que al menos no era alguien con malas intenciones, pues soy muy reservado y no platico con extraños. Siguiendo con el guión, me platico sobre la universidad, sobre su carrera, me aconsejo; pero más de una vez menciono lo mismo: “¡ay! Como extraño mi tierra y daba un gran suspiro”. No miento es una realidad, a veces me pasan cosas que ni yo las creo. Dios siempre me sorprende. Si te contara las demás no me creerías. En fin, esa conversación fue una de las grandes inspiraciones que tuve para escribir varias páginas de Word, que han estado alrededor de 6 años guardadas, hoy te entregare un poco de ello. Por el comentario de aquel hombre que,  nunca volví a ver y ojala lea este escrito, lo llame: Sentimientos con suspiros. ¡Espero que lo disfrutes!

Las personas de ahora son muy solitarias, siempre andan muy deprimidas, por lo que observan en el mundo, tanta violencia, tristeza y desesperanza; pero no tiene que ser así, tú como todo cristiano no debes dejar que la llama de amor se apague, que en ti vean la bondad,  misericordia, felicidad y el gozo de Dios.

Hoy te animo a que no seas como esas personas que hablan sólo cosas negativas de su vida y que no ven las cosas bellas que los rodea. Lo más común que he visto últimamente es que suspiran con gran decepción  y siguen con su vida sin hacer un ajuste, sin reinventarse. Siendo los mismos cada día, sin cambiar su manera de pensar.

Saben amigos los tiempos cambian pero Dios no cambia el sigue siendo el mismo de ayer, de ahora y lo será por siempre. Por lo que, tu enfoque debe estar en Él.

Si revisamos las escrituras podemos ver que dice Jesús: “Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse.” Mateo 5:14 (NVI). Si lo observas con detenimiento, Jesús habla sobre el valor que nosotros tenemos dentro, en nuestro corazón; las grandezas que podemos mostrarles a las personas que vagan sin aliento.

Al decirnos  “luz de este mundo”, está haciendo énfasis en que, nada ni nadie puede cambiar lo que Él ha dicho que somos. Ser luz de este mundo significa que Jesús nos da de Su gracia para poder alentar a otros y mostrarle la salvación a los cautivos.

Cuando Jesús dijo que “Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse”, no solo se refería a que somos un símbolo levantado por Él,  asombroso a la vista de todos, sino hacía alusión a la ciudad del Reino que tú llevas dentro, en donde las personas deberían descubrir bondad, misericordia, gozo de Dios y muchas virtudes más. ¡Eres un libro abierto!

No permitas que la lastima y suspiros de desanimo sean lo que te caracterice. Cuando las personas te hablen sobre desgracias o sobre la crisis, sé de aquellos que regale esperanza y motivación. Es momento que demuestres lo que hay dentro de ti, el amor de Dios. ¡No más sentimientos con suspiros!

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