El secreto de la mirada

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Según los expertos en lenguaje corporal, aquello que se puede revelar inadvertidamente más allá de las palabras se conoce como «fuga». Esto es que una cosa es repetir temas de conversación aprendidos o leídos en un teleprompter y otra es controlar lo que el cuerpo está diciendo frente a  las personas.

Los debates pasados por los candidatos presidenciales de Estados Unidos hace un par de días, Donald Trump y Hillary Clinton, demuestran una enseñanza sobre el tema del lenguaje corporal. Aunque voy a profundizar solamente en el mensaje de los ojos, daré una pequeña reseña de algunos gestos que demostraron los ya mencionados.

En una noticia de Univision encontré esta nota que me pareció interesante para resaltar el tema de hoy.

«Ruth Sherman, consultora de comunicaciones y entrenadora del habla le explicó a USA Today algunos de los gestos corporales distintivos tanto de la demócrata como del republicano.

La consultora admira las habilidades de comunicación de Trump. Menciono que «la enloquecen» algunos de sus tics y tendencias (llamados «ruido») porque distraen a la audiencia de su mensaje, o lo hace ver contradictorio.

Con respecto a Clinton dijo en cambio que utiliza sus manos de manera efectiva y se mueve bien y que fue muy efectiva en la forma como manejó el escenario el día de su discurso de aceptación en la Convención Demócrata.

Hillary Clinton

– El pulgar encima: Cuando la mayoría de la gente hace un puño, mete su pulgar sobre los nudillos. Pero Clinton lo apoya su pulgar en la parte superior de su dedo índice, gesto que aparentemente adquirió de su esposo Bill Clinton. 

– El encogimiento de hombros: Clinton a veces encoge un poco los hombros cuando está haciendo énfasis en un punto de sus políticas, lo que subconscientemente sugiere que hay cierta incertidumbre en lo que dice.

Donald Trump

– El auto-abrazo: Trump mantiene los brazos y codos pegados a su cuerpo, de manera poco natural, como si estuviera tratando de proteger algo. «Algo indeseable en alguien que dice ser un líder fuerte», dice Sherman.

– La mueca: Como si fuera un esfuerzo sobrehumano, Trump eleva las comisuras de la boca, pero el resto de sus músculos faciales no coopera. Si se observan sus ojos, luce increíblemente incómodo y esto socava su credibilidad».

Como puedes ver el lenguaje corporal es muy importante al momento de relacionarte con los demás, es probable que no te interese en nada los cargos públicos, pero de alguna manera estos tips serán de gran ayuda, pues te relacionas con clientes, personas en el trabajo, familia y otras personas que rodean tu diario vivir. Por eso, te invito a leer conmigo sobre el secreto de la mirada.

 “El contacto visual parece tener un efecto inmediato. Dispara una parte primitiva del cerebro humano) y provoca una de dos emociones básicas: interés o rechazo. Los ojos de otra persona fijos en los propios no pueden pasar inadvertidos, es necesario responder de alguna manera. Uno puede sonreír e iniciar una conversación; puede desviar la mirada y dirigirse a la puerta disimuladamente”. –Helen Fisher

Los enlaces nerviosos que van del ojo al cerebro son 20 veces más extensos que los que van del oído al cerebro. De toda la información que llega al cerebro a través de los sentidos, la información visual es la que logra un mayor impacto sobre él.

Sin lugar a dudas estos hermosos intérpretes le complican la vida a cualquiera, no se dejan llevar por ningún status social o fingir una mentira. Si, así de sincera es nuestra mirada.

Como manera de ilustración retomaremos un incidente muy conocido. El ex presidente Bill Clinton cayó bajo  la trampa de estos órganos honestos.

Durante la intervención televisiva en la que el entonces Presidente Clinton buscaba desmentir la relación amorosa que se le acusaba con Mónica Lewinsky él utilizó de manera natural, como acostumbraba, la mano derecha con el dedo índice extendido para reafirmar lo que decía. Se mantuvo sentado con el torso erguido, pero el gesto inconsciente de su brazo, cuando lo mezclaba con el movimiento de sus ojos, conspiraba contra su credibilidad.

Te preguntaras el por qué de esa afirmación y es porque mientras movía el brazo derecho, con la finalidad de sustentar lo que decía, sus ojos miraban al lado izquierdo. Las personas que se dedican a impactar a las multitudes con sus mensajes, a la hora de buscar credibilidad, deben dirigir los ojos en la misma dirección del gesto que realiza con la extremidad superior. Cuando hay una contradicción, cuando cada uno se dirige a un lado diferente, como le sucedió a Clinton esa noche ante esa gigantesca audiencia, los resultados fueron trágicos pues la credibilidad quedo por los suelos.

Es de suma importancia aclarar que la cuestión no es a donde miran los ojos, sino la contradicción entre la mirada y los demás gestos del cuerpo.

Richard Wiseman, sicólogo de la Universidad de Edimburgo, sus estudios han demostrado que no se puede sacar una relación entre la mentira y el movimiento de los ojos sin tomar en cuenta otros gestos.

El lugar hacia donde miremos mientras platicamos es intrascendente según los entendidos. Es cierto que la ubicación de la mirada por sí sola no revela una mentira, pero su expresividad es infalible. Los ojos son un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro interior. Son un par de intérpretes exactos. Tratar de manejar los ojos en función de intereses propios para que “hablen” lo que no es y “Expresen” lo que no creemos es una tarea sin ser muy dramáticos, casi imposible.

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